8M: entre la conmemoración y la exigencia de una vida libre de violencia para las mujeres en ALC

Cada 8 de marzo, millones de personas en todo el mundo conmemoran el Día Internacional de la Mujer, una fecha que recuerda las luchas históricas por la igualdad de derechos, la justicia social y la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia.

Más allá de su carácter simbólico, esta jornada se ha consolidado como un espacio de denuncia y reflexión frente a una problemática persistente: la violencia de género. En América Latina y el Caribe, la conmemoración adquiere un significado particular debido a los altos niveles de violencia contra las mujeres que continúan registrándose en la región.

Marchas, foros académicos, encuentros culturales y movilizaciones sociales se realizan en numerosas ciudades con el propósito de visibilizar una problemática estructural que cada año cobra miles de vidas.

Diversos organismos internacionales han advertido que la violencia contra las mujeres constituye una de las principales violaciones a los derechos humanos a nivel global. De acuerdo con ONU Mujeres, la violencia de género se manifiesta en múltiples ámbitos —doméstico, laboral, comunitario y digital— y afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas. En América Latina y el Caribe la situación resulta especialmente preocupante, ya que la región registra algunos de los índices más altos de feminicidio en el mundo.

Un problema estructural en América Latina y el Caribe

Según el Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al menos 3 mil 828 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 2024 en 26 países de la región, lo que equivale a aproximadamente 11 asesinatos de mujeres por día por razones de género.

Este delito, considerado la forma más extrema de violencia contra las mujeres, se ha convertido en un indicador alarmante de las desigualdades estructurales, económicas y culturales que persisten en América Latina.

Las estadísticas muestran además que el feminicidio no es un fenómeno aislado. Diversos estudios regionales estiman que entre el 60 y el 70 por ciento de las mujeres latinoamericanas han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, ya sea física, psicológica, sexual o económica.

Esta situación refleja la profundidad de un problema que atraviesa las relaciones sociales, los espacios domésticos y las estructuras institucionales, agravado por factores como la desigualdad social, la precariedad económica, la impunidad judicial y la persistencia de estereotipos de género.

México: cifras que reflejan una problemática persistente

Dentro de este panorama regional, México ocupa un lugar relevante en las estadísticas sobre violencia feminicida. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), siete de cada diez mujeres de 15 años o más han experimentado al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida. Estas agresiones pueden ocurrir en distintos ámbitos: el hogar, el espacio público, los entornos laborales o las instituciones educativas.

En términos de feminicidio, reportes recientes indican que en 2024 se registraron alrededor de 852 casos en México, cifra que representa más de una quinta parte de los casos documentados en América Latina y el Caribe. Aunque el país cuenta con marcos jurídicos específicos para tipificar y sancionar este delito, especialistas señalan que la violencia de género continúa siendo un desafío estructural debido a factores como la impunidad, la desigualdad económica y la persistencia de patrones socioculturales discriminatorios.

Investigaciones realizadas en la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que el feminicidio suele ocurrir en contextos de cercanía entre víctima y agresor. En muchos casos, los responsables son parejas o exparejas, lo que evidencia que la violencia de género se produce con frecuencia en espacios considerados tradicionalmente seguros, como el hogar.

Especialistas universitarios advierten además que las cifras oficiales reflejan solo una parte del problema, ya que muchos casos no se denuncian por miedo, desconfianza en las instituciones o falta de acceso a mecanismos de justicia.

Entidades como Estado de México, Veracruz, Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco figuran entre las que registran mayores índices de violencia feminicida. A ello se suman otras formas de violencia contra las mujeres, como agresiones físicas, abuso sexual, acoso, violencia vicaria, violencia psicológica y económica, así como prácticas de discriminación estructural.

Movilización social y participación universitaria

La marcha del 8 de marzo en México reunió a diversos contingentes en diversos estados de la República. Tan sólo en la Ciudad de México, miles de personas —mujeres, hombres e infancias— se concentraron en el Zócalo capitalino, donde también se instalaron vallas intervenidas por 50 fotógrafas que expusieron su trabajo como parte de una acción artística y de protesta.

Estudiantes, académicas, investigadoras y trabajadoras administrativas de distintas instituciones de educación superior participaron en movilizaciones y actividades públicas para exigir el fin de la violencia de género, la igualdad sustantiva y el respeto pleno a los derechos de las mujeres.

Universidades públicas y privadas se sumaron mediante contingentes organizados, pronunciamientos institucionales y espacios de reflexión. Instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Rosario Castellanos y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, entre otras, participaron a través de colectivas universitarias y foros académicos orientados a visibilizar las problemáticas que enfrentan las mujeres dentro y fuera de los campus, así como promover acciones para construir entornos educativos libres de violencia y discriminación.

Mujeres de América Latina en lucha

Frente a la persistencia de la violencia feminicida, el 8M se ha consolidado como una jornada de memoria, reflexión y movilización social. En numerosas ciudades de países de América Latina como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Venezuela y México, miles de mujeres participaron en marchas y manifestaciones para recordar a las víctimas de feminicidio y exigir justicia.

En Colombia este año la conmemoración del Día Internacional de la Mujer coincidió con una jornada electoral, por ello, diversos colectivos y organizaciones de mujeres convocaron a las ciudadanas a acudir a las urnas portando una prenda de color morado, emblema histórico de la lucha por la igualdad de género. La iniciativa buscó articular la participación democrática con la protesta simbólica, subrayando que la agenda de género continúa siendo un tema central en el debate social y político del país.

Estas movilizaciones también han ampliado el debate público sobre temas como la igualdad salarial, la participación política de las mujeres, el acceso a la justicia y los derechos reproductivos. Para muchas organizaciones feministas y colectivos sociales, el 8M representa un espacio para visibilizar las múltiples formas de violencia que enfrentan las mujeres y demandar transformaciones estructurales en las sociedades latinoamericanas.

El papel de las universidades y la producción de conocimiento

En este contexto, las universidades de América Latina y el Caribe han asumido un papel cada vez más relevante en el análisis y la visibilización de la violencia de género. A través de investigaciones, observatorios, programas académicos y campañas institucionales, diversas instituciones de educación superior buscan generar conocimiento que contribuya al diseño de políticas públicas y estrategias de prevención.

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC), mediante la Red Universitaria de Géneros, Equidad y Diversidad Sexual, ha señalado en distintos espacios académicos que las universidades deben desempeñar un papel activo en la construcción de sociedades más justas e igualitarias.

Desde esta perspectiva, la producción de conocimiento, la formación de profesionales con enfoque de género y la promoción de una cultura de respeto a los derechos humanos se consideran herramientas fundamentales para enfrentar la violencia contra las mujeres.

La cooperación académica regional también ha fortalecido redes de investigación, programas de formación y proyectos de extensión que abordan la problemática desde una perspectiva interdisciplinaria. Estas iniciativas buscan no solo analizar el fenómeno, sino también impulsar transformaciones culturales y sociales que contribuyan a su erradicación.

Desafíos pendientes

A pesar de los avances legislativos y de las políticas públicas impulsadas en distintos países de la región, especialistas coinciden en que la erradicación de la violencia contra las mujeres continúa siendo uno de los principales desafíos para América Latina y el Caribe.

En México, diversas reformas impulsadas por el activismo social —como la Ley Ingrid, la Ley Olimpia o la Ley Malena— buscan visibilizar casos emblemáticos de violencia, tipificar nuevas formas de agresión y fortalecer los mecanismos de justicia. Sin embargo, la brecha entre la legislación y su aplicación efectiva sigue siendo un obstáculo importante.

Organismos internacionales señalan que enfrentar esta problemática requiere estrategias integrales que incluyan educación, fortalecimiento institucional, acceso efectivo a la justicia y la transformación de patrones culturales que perpetúan la desigualdad de género. En este escenario, la participación de gobiernos, instituciones académicas, organizaciones sociales y ciudadanía resulta fundamental.

Así, el 8 de marzo no solo representa una fecha de conmemoración histórica, sino también una oportunidad para renovar el compromiso colectivo con la construcción de sociedades más equitativas, donde las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y vivir libres de violencia.

GDR

Referencias

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2023). Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe: Feminicidio. CEPAL. https://oig.cepal.org/es

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2022). La sociedad del cuidado: Horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género. CEPAL. https://www.cepal.org

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2022). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021: Principales resultados. https://www.inegi.org.mx

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).(2022). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021: Violencia contra las mujeres en México. https://www.inegi.org.mx/tablerosestadisticos/vcmm/#:~:text=Durante%202021%2C%20la%20mayor%20prevalencia,prevalencia%20es%20Chiapas%20(48.7%20%25).

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2023). Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo). https://www.inegi.org.mx

ONU Mujeres. (2023). Hechos y cifras: Poner fin a la violencia contra las mujeres. https://www.unwomen.org/es

ONU Mujeres. (2022). Violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe: Panorama regional.https://lac.unwomen.org

Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones y Estudios de Género. (2021). Violencia de género en México: aproximaciones desde la investigación universitaria. UNAM. https://www.cieg.unam.mx

Unión de Universidades de América Latina y el Caribe. (2023). Universidades, derechos humanos e igualdad de género en América Latina. UDUALC. https://www.udualc.org

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. (2024). Información sobre violencia contra las mujeres: Incidencia delictiva y llamadas de emergencia al 911. Gobierno de México. compress-Info-delict-violencia_contra_las_mujeres_Ene26.pdf

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